Si Uds. creían que el uribismo era un monolito incapaz de cambiar y de abrirse a nuevas ideas se equivocan. El Espectador nos está demostrando que el uribismo purasangre tiene capacidad de renovación. Durante un tiempo el vocero del uribismo en aquel periódico era Ernesto Yamhure quien, antes de honrar la página de opinión de aquel periódico, cultivó las dotes de su pluma escribiendo memorandos para los paramilitares. Ahora el uribismo tiene una nueva vocera más joven, más fotogénica y, supongo yo, con actividades extracurriculares menos emocionantes: Paloma Valencia Laserna. De vez en cuando la leo, no mucho. Pero la columna de hoy es muy interesante. Resulta que para los uribistas el gobierno Santos no solamente les ha incumplido a ellos sino que también está socavando la democracia porque no cumple con la plataforma que ellos apoyaron.
Antes de entrar en materia, tomémonos una pausa para apreciar la deliciosa ironía de tener impartiendo lecciones de democracia a quienes quisieron por toda clase de medios mantener a su capataz indefinidamente en el poder y que aún hoy siguen pensando en modificarle "articulitos" a la Constitución para que el Mesías del Ubérrimo pueda volver al Solio de Bolívar. Es como asistir a un taller sobre igualdad de género dictado por el "Bolillo" Gómez.
Pero bueno, veamos la sustancia del argumento ya que tiene puntos sugestivos. Se queja la columnista de que resulta antidemocrático que un presidente se haga elegir con una plataforma y gobierne con otra. ¡Las vueltas que da la vida! A mí me llama la atención porque este punto tiene su historia bastante larga y sospecho que si Paloma Valencia la supiera, pensaría dos veces antes de escribir estas cosas.
Hacia finales de los 80 y comienzos de los 90 tuvimos en América Latina tres casos de lo que ahora deplora Valencia. Carlos Andrés Pérez ganó las elecciones en Venezuela presentándose como el hombre que le iba a plantar cara al FMI y luego lanzó un paquete de ajuste económico (y desajuste democrático) que llevó al Caracazo y dejó a la Cuarta República herida de gravedad. (Heridas de las que, a la postre, falleció.) Alberto Fujimori ganó las elecciones en Perú dizque como alternativa al plan de choque neoliberal que ofrecía (¿o amenazaba? nunca quedó claro) Vargas Llosa y, una vez en el poder decretó unas medidas de contracción aún más drásticas que las de su rival, además de darle entierro de pobre a la frágil democracia peruana. Carlos Menem se hizo elegir con la consigna de "salariazo y revolución productiva" y una vez en el poder lanzó el plan de ajuste y privatizaciones más drástico de América Latina en ese momento. Con tres golpes de pluma, tres democracias latinoamericanas que habían votado en contra del neoliberalismo se convirtieron en el laboratorio favorito del "Consenso de Washington." No recuerdo a nadie en la derecha continental deplorando este giro como algo antidemocrático. Por supuesto, Paloma Valencia no menciona nada de esto.
No le falta razón a Valencia. Hay algo chocante en el hecho de que gobiernos democráticos puedan dar virajes de 180 grados en contra del mandato que supuestamente le confirieron sus electores. Pero eso no se lo inventó Santos. Ni siquiera lo introdujo como innovación en Colombia. Ya antes había ocurrido en nuestro país.
Por ejemplo, ¿se acuerdan del presidente ese que durante la campaña electoral habló todo el tiempo de restaurar el imperio de la ley y que tan pronto llegó al poder resultó que, sin que nos hubiera dicho, había estado cocinando un acuerdo con los grupos paramilitares? Sí, sí, el de Ralito, ese de acento paisa que era hasta vecino de finca de Castaño ¿cómo es que se llamaba?
Las democracias del mundo casi no tienen mecanismos para forzar al gobierno a cumplir su plataforma electoral. El único mecanismo institucional es el castigo en las urnas una vez terminado el mandato. De resto queda la movilización social, que me parece sana. Yo soy un convencido de que la democracia no puede reducirse únicamente a votar cada cierto número de años. De modo que si Paloma Valencia y sus amigos están tan indignados con el Presidente Santos, los invito a que salgan a las calles a protestar. Es legítimo. Es democrático. Me queda, eso sí, la duda de cuáles serían los slogans. ¿"La tierra pa'l que la despoja"? ¿"Por nuestros puestos, ni un minuto de silencio, toda una vida de reelecciones"? Hay algo que no me suena...
En el fondo, lo que me divierte de todo este espectáculo es ver a la ultra derecha resentida buscando parapeto en argumentos de estirpe progresista lo cual los obliga a la superficialidad y al desdén. Como si tuvieran que pedir posada en una pensión inmunda porque se les innundó la mansión; pasan la noche, hasta puede que finjan agradecimiento, pero no ven la hora de salirse de allí.
Toda democracia tiene problemas. Los que señala Valencia son serios y merecen ser discutidos. Pero resulta patético que de todas las cortapisas al mandato popular que existen en una democracia capitalista, Valencia se fije únicamente en las que tienen sin puesto a sus amigos. Vivimos en un mundo en el que los gobiernos elegidos quedan a merced del capital financiero internacional, en el que muchos programas sociales tienen que pasar por las horcas caudinas del FMI (o ahora en Euorpa del BCE), en el que los tratados de libre comercio, como el que tanto buscaron Uribe y Santos, dejan a los países sin margen de maniobra en sus negociaciones con la inversión extranjera y en el manejo de sus recursos naturales, en el que el prohibicionismo de los Estados Unidos obliga a países como Colombia a enfrentarse a mafias multimillonarias y así sucesivamente.
Todos estos problemas hacen que los supuestos mandatos democráticos queden desvirtuados, como se ve cuando muchos gobiernos tienen que aplicar plataformas opuestas a las que propusieron. Pero Paloma Valencia no se había enterado de nada de esto hasta que Santos decidió apartarse unos cuantos milímetros de la ortodoxia uribista. Porque, diga lo que diga Valencia, Santos ha continuado muchas de las políticas de Uribe. Solo se ha deslindado de las más aberrantes e insostenibles como su guerrerismo, su complicidad con el despojo de tierras y su obsesión por azuzar un conflicto regional. De resto no hay mucha diferencia. Uno que otro puestico con el que de pronto los amigos de Valencia ya estaban contando.
Así que, compañeros de pensión, Paloma Valencia nos llegó aquí mojada, tiritando de frío y sin tener dónde pasar la noche. Qué dicen ¿la recibimos o no?
Tuesday, May 22, 2012
Monday, May 21, 2012
¿Tiene Futuro la Izquierda en Colombia?
De pronto estoy aburriendo a mis lectores con este asunto. Ya le he gastado varias entradas en este blog. Pero la semana pasada Hernando Gómez Buendía le gastó un artículo al tema en Razón Pública lo cual me decidió a escribirle una respuesta que él muy amablemente publicó en la misma revista.
Obviamente, me interesa que lean los dos artículos pero no dejo pasar la oportunidad para repetir algo que he venido diciendo: la izquierda colombiana no está tan mal como se suele decir. Tiene posibilidades que debería aprovechar pero también tiene que superar muchas conductas suicidas, en especial el faccionalismo.
Me parece ridículo que la izquierda colombiana no pueda organizar un partido coherente porque, supuestamente, está dividida entre "radicales" y "moderados." Todo partido serio del mundo tiene esas divisiones. Las diferencias ideológicas entre, digamos, Gustavo Petro y Jorge Robledo son de magnitud comparable a las que había entre Carlos Lleras Restrepo y Julio César Turbay, o entre Misael Pastrana y Alvaro Gómez. Pero en la izquierda esto se traduce en todo tipo de pugnas y divisiones mientras que los partidos Liberal y Conservador podían funcionar perfectamente a pesar de esas desavenencias. Yo creí que cuando la izquierda empezara a ganar elecciones superaría ese infantilismo divisionista. Pero el proceso está tomando más tiempo del que yo creí. Pero bueno, como a mí siempre me gusta mantener una nota optimista, terminé el artículo como lo terminé.
Wednesday, May 16, 2012
¿Por Qué No Cuadran las Cuentas del Mediterráneo?
Hoy tuvimos acá un seminario donde el tema era la evasión de impuestos rampante en Italia y, por pura coincidencia, el tema económico del día es, como no, Grecia, otro país donde la evasión de impuestos llega a niveles... olímpicos. Lo que no me cuadra es, por qué todo el mundo insiste en culpar a la evasión de impuestos de las crisis fiscales de ambos países. Uno puede imaginarse fácilmente un país con evasión crónica en el que, sin embargo, las autoridades han aprendido a hacer cuentas realistas de modo que el gasto termina siendo, más o menos, similar al ingreso. No conozco datos, pero me atrevería a decir que en Colombia la evasión de impuestos es también altísima y sin embargo las finanzas públicas de Colombia son sostenibles.
Es parte de un patrón que ya se está volviendo viejo en Europa. Culpar de la crisis coyuntural a factores estructurales que se han mantenido estables antes de la crisis y durante ella.
Por supuesto que es importante corregir la evasión de impuestos. Por supuesto que es importante mejorar la eficiencia de la gestión pública en cualquier país. Pero es facilista decir que esos problemas son los culpables de la crisis y que, por tanto, no se puede hacer nada en este momento excepto, cómo no, "programas de ajuste estructural."
Es parte de un patrón que ya se está volviendo viejo en Europa. Culpar de la crisis coyuntural a factores estructurales que se han mantenido estables antes de la crisis y durante ella.
Por supuesto que es importante corregir la evasión de impuestos. Por supuesto que es importante mejorar la eficiencia de la gestión pública en cualquier país. Pero es facilista decir que esos problemas son los culpables de la crisis y que, por tanto, no se puede hacer nada en este momento excepto, cómo no, "programas de ajuste estructural."
No Tengo Nada que Decir Sobre el Atentado en Bogotá...
... aparte de lo obvio que es deplorar la pérdida de vidas humanas. Siempre duele ver como el terrorismo termina llenando de luto familias humildes. Por otro lado, me alegro que esté con vida Fernando Londoño. Me parece un político de ultra-derecha (no de centro-derecha como lo describe El Espectador) absolutamente execrable. Reconozco que es inteligente y estudioso, cosa que no se puede decir de muchos de nuestros "padres de la patria." Pero ninguna sociedad puede aceptar que las diferencias de opinión se salden con sangre. A gente como Londoño hay que derrotarla políticamente, sin violencia.
Por lo demás, tendremos que estar atentos a la información que salga. Todavía no me quiero casar con ningún escenario. Es más, si les digo la verdad, aunque el gobierno ya dijo que la bomba de Caracol había sido puesta por las FARC, yo todavía no me convenzo de esa. Las FARC han demostrado que pueden hacer muchas barbaridades, pero eso no nos debe llevar al reflejo de atribuirles todas. Esperemos.
Por lo demás, tendremos que estar atentos a la información que salga. Todavía no me quiero casar con ningún escenario. Es más, si les digo la verdad, aunque el gobierno ya dijo que la bomba de Caracol había sido puesta por las FARC, yo todavía no me convenzo de esa. Las FARC han demostrado que pueden hacer muchas barbaridades, pero eso no nos debe llevar al reflejo de atribuirles todas. Esperemos.
Tuesday, May 15, 2012
Más Allá del Ingreso Básico
Como ya lo he expresado varias veces, yo soy un convencido del ingreso básico universal. Pero de un tiempo para acá me he preguntado si no sería prudente ponerle atención a otras alternativas socialistas ya que muy posiblemente el enfocarse mucho en una sola plataforma puede hacerle a uno perder de vista otros frentes importantes. El ingreso básico tiene cantidades de beneficios, pero no puede resolver todos los problemas de una sociedad. Entonces, estoy tratando de pensar en qué otras ideas deben ser parte de una propuesta socialista moderna, aparte del ingreso básico.
En estos días he estado pensando otra: la necesidad de cambiar el sistema de regulación de las grandes empresas. Se trata de una idea que tuvo cierta difusión en los años 90 bajo el nombre de "stakeholder capitalism" y que en su momento no pareció muy promisoria pero que ahora me gusta cada vez más.
El principio es relativamente simple: una empresa grande (digamos de más de 500 empleados) es un agente político y social de enorme influencia que puede terminar utilizando los recursos de que dispone en formas que violenten el pacto social. Entonces, debería poderse plantear que cuando una empresa llega a determinado tamaño, deba introducir ciertas reformas en sus estatutos para que en su proceso de toma de decisiones tenga que tomar en cuenta no solamente a sus accionistas sino también a sus consumidores, empleados, residentes de sus zonas de operaciones, etc. De ese modo, las grandes corporaciones tendrían mayor transparencia en sus tratos con el público y la sociedad tendría oportunidad de incidir sobre decisiones que tarde o temprano terminan por afectarla.
Me dirán que es absurdo y que, bajo esas condiciones nadie va a invertir. Pamplinas. Primero, mucha gente invierte en empresas que nunca llegan a semejantes dimensiones leviatánicas. Segundo, estoy cansado de que todo debate económico termina marcado por el tremendismo que supuestamente la ciencia económica debería evitar. Por ejemplo, Argentina nacionaliza Repsol y todos salen a decir que ¡¡¡Nunca nadie más va a invertir en Argentina!!!! La forma correcta de debatir sería tener un estimativo de cuánta inversión se perdería, cuál sería su impacto macroeconómico, cuál su impacto ambiental, y así sucesivamente, eso balanceado con el beneficio de la política que uno esté discutiendo. Dicho de otra manera, estoy totalmente cansado, molesto, hastiado, asqueado, de que los debates sobre política siempre se considere que el fin último de toda sociedad es obtener la mayor cantidad de inversión posible, a toda costa, sea como sea, y que cualquier pequeña pérdida de inversión sea un desastre absoluto.
Basta de eso. Muy seguramente una plataforma socialista seria generaría en muchas economías menos inversión que la que tenemos ahora. Bien. Digámoslo y discutámoslo en serio, sin alarmismos de quienes supuestamente son los científicos.
Otra idea: en la última campaña presidencial francesa Melenchon propuso impuestos del 100% para ingresos superiores a 300 mil euros. Valdría la pena pensarlo. Me suena.
¿Alguien sabe de más propuestas que se puedan añadir como parte de un paquete de reforma social?
Friday, May 11, 2012
Bancarización de los Pobres. ¿Por Qué No?
Uno de los columnistas colombianos que leo con frecuencia y que me gusta es Rodolfo Arango. En el milenio pasado compartimos aula de clase cuando él ya empezaba a destacarse como jurista. No siempre estoy de acuerdo con él, especialmente con su lectura sobre las divisiones y las estrategias políticas de la izquierda colombiana. (Es una forma elegante de decir que yo estoy más dispuesto a simpatizar con Petro que él.) Pero en materia sustantiva casi siempre coincido con sus planteamientos. Pero en la columna de ayer sí dijo algo que me sorprende y no entiendo tal vez porque yo no estoy siguiendo de cerca la historia a la que se refiere.
Se queja Rodolfo de la propuesta del gobierno de extender el IVA y de crear un sistema de devoluciones a través de cuentas bancarias. Son dos temas distintos, como él lo expresa claramente. No he visto detalles sobre la propuesta del IVA pero mis reflejos de izquierdista me llevan a que, en principio, no me guste depender mucho de los impuestos indirectos. Pero soy suficientemente flexible para dejarme convencer. Al fin y al cabo, los impuestos indirectos tienen cosas buenas desde el punto de vista microeconómico ya que no inciden tanto sobre los incentivos. A mí el famoso efecto incentivos de los impuestos no me preocupa tanto como a la mayoría de los economistas pero entiendo que existe y que, por lo tanto, una dosis bien calculada de impuestos indirectos puede formar parte de un buen paquete tributario.
Pero si leo bien a Rodolfo, a él le molesta también la idea de la devolución del IVA vía cuentas bancarias.
Además, la bancarización masiva sería un paso previo para mejorar la logística de mi causa favorita: la creación de un sistema de renta básica universal. Para ciudadanos de clase media y alta que estén activos en el mercado laboral, la logística de la renta básica es muy sencilla: se modifica un renglón de la declaración de impuestos para que simplemente a la hora de pagar impuestos allí les quede la deducción. No es necesario entregarles ningún dinero aunque se les puede dar la opción, de pronto con un pequeño descuento que reconozca el costo administrativo de enviarles el cheque. El problema logístico es con los ciudadanos más pobres y con aquellos que están desempleados que son los que más necesitarían el dinero de la renta básica. A ellos sí que sería importante poderles enviar el cheque con prontitud y además que tengan a su disposición servicios bancarios si quieren usar ese dinero como garantía para un préstamo de mediano plazo (por ejemplo, si quieren poner un pequeño negocio).
Entonces, mientras más gente esté bancarizada mejor, especialmente entre los sectores más pobres. Puede que la bancarización sea en este momento un propósito "neoliberal" en Colombia pero la izquierda no tiene por qué oponerse. Ya lo sabremos utilizar para nuestros propósitos cuando lleguemos al poder, compañeros.
Se queja Rodolfo de la propuesta del gobierno de extender el IVA y de crear un sistema de devoluciones a través de cuentas bancarias. Son dos temas distintos, como él lo expresa claramente. No he visto detalles sobre la propuesta del IVA pero mis reflejos de izquierdista me llevan a que, en principio, no me guste depender mucho de los impuestos indirectos. Pero soy suficientemente flexible para dejarme convencer. Al fin y al cabo, los impuestos indirectos tienen cosas buenas desde el punto de vista microeconómico ya que no inciden tanto sobre los incentivos. A mí el famoso efecto incentivos de los impuestos no me preocupa tanto como a la mayoría de los economistas pero entiendo que existe y que, por lo tanto, una dosis bien calculada de impuestos indirectos puede formar parte de un buen paquete tributario.
Pero si leo bien a Rodolfo, a él le molesta también la idea de la devolución del IVA vía cuentas bancarias.
"Pero como todo en la vida, el diablo está en los detalles. Nada dice el ministro de cómo se realizará la devolución del IVA a la población exenta, pero bien conocido es el propósito gubernamental de formalización mediante la bancarización."El tono con que Rodolfo menciona el asunto sugiere que él rechaza el propósito de la bancarización. Si es así, discrepo. La bancarización de los pobres puede ser una herramienta muy eficaz de corte progresista dependiendo de cómo se ejecute. En muchos países la banca postal ha sido un mecanismo que le permite a mucha gente acceder a servicios bancarios básicos, gente que la banca privada comercial seguramente rechazaría. A mí me parecería una buena idea crear un banco público que ofrezca servicios mínimos sin ninguna sofisticación. Esa idea ronda en Estados Unidos donde se habla de crear una "opción pública" bancaria que ofrezca, en la jerga norteamericana, cuentas "plain vanilla" es decir cuentas que simplemente hagan lo que dicen que hacen sin entrar en el juego de derivadas financieras, hipotecas ilegibles y cosas de esas.
Además, la bancarización masiva sería un paso previo para mejorar la logística de mi causa favorita: la creación de un sistema de renta básica universal. Para ciudadanos de clase media y alta que estén activos en el mercado laboral, la logística de la renta básica es muy sencilla: se modifica un renglón de la declaración de impuestos para que simplemente a la hora de pagar impuestos allí les quede la deducción. No es necesario entregarles ningún dinero aunque se les puede dar la opción, de pronto con un pequeño descuento que reconozca el costo administrativo de enviarles el cheque. El problema logístico es con los ciudadanos más pobres y con aquellos que están desempleados que son los que más necesitarían el dinero de la renta básica. A ellos sí que sería importante poderles enviar el cheque con prontitud y además que tengan a su disposición servicios bancarios si quieren usar ese dinero como garantía para un préstamo de mediano plazo (por ejemplo, si quieren poner un pequeño negocio).
Entonces, mientras más gente esté bancarizada mejor, especialmente entre los sectores más pobres. Puede que la bancarización sea en este momento un propósito "neoliberal" en Colombia pero la izquierda no tiene por qué oponerse. Ya lo sabremos utilizar para nuestros propósitos cuando lleguemos al poder, compañeros.
Tuesday, May 8, 2012
¡Liberen a Langlois!
Hasta donde yo sé, las FARC no tienen ni idea de que yo existo y mucho menos que tengo este blog. He escrito sobre ellas, le he gastado tiempo a tratar de entenderlas e incluso he formado parte de los intentos colectivos de generar interlocución con ellas pero personalmente no tengo ningún contacto.
Pero si yo pudiera decirle algo a las FARC en este momento es: Liberen a Langlois a la mayor brevedad posible!!!!
Me entero leyendo el periódico que las FARC, al parecer, están condicionando la entrega de Langlois a que se abra un "amplio debate nacional e internacional sobre la libertad de informar." Me llama la atención el lenguaje del comunicado. Es un poco más vago de lo que uno esperaría. En particular, la forma como está escrito el punto 6 es extraña. Dice textualmente:
O sea, si nos atenemos al texto literalmente, las FARC no están exigiendo la apertura de nada. Dicen que creen que es lo mínimo que puede esperarse. Eso es un poco distinto. Además, el famoso debate lo dejan muy etéreo: un debate nacional e internacional. Es decir, no se sabe ni dónde, ni cuánto ni qué tan largo, ni entre quienes, nada.
¿Por qué ese lenguaje tan ambiguo? Se me ocurre un hipótesis: en el fondo las FARC entienden que se les puede volver un encarte el secuestro de Langlois y que más temprano que tarde lo van a tener que liberar. No creo que quieran repetir la debacle política de un secuestro de muchos años, para completar, de un periodista internacional. Pero por otro lado tampoco quieren soltarlo sin obtener nada a cambio. Al fin y al cabo es una buena oportunidad para las FARC de captar la atención internacional.
Por eso esa exigencia a medias. Exigen pero no exigen: creen que puede esperarse. Si yo estoy en lo cierto, es erróneo decir que las FARC están haciendo una exigencia perentoria e incluso sería contraproducente. Mejor dicho, si estoy en lo cierto, el Vicepresidente Garzón se está equivocando al reaccionar en forma tan airada. Porque, otra vez, si yo estoy en lo cierto, la exigencia/condición/creencia/esperanza/lo que sea de las FARC es en realidad una postura que están asumiendo en espera de que el gobierno les deje una salida decorosa mediante la cual puedan liberar a Langlois a la vez que obtienen un poquito de presencia internacional. Y cuando una parte está esperando que le dejen una salida, no es buena idea entrar a descalificar de entrada.
La forma más fácil de salir de esto, se me ocurre a mí, es la siguiente: las FARC deberían liberar a Langlois lo más pronto posible. Eso puede tomar tiempo porque, contrario a lo que la gente cree, para liberar un secuestrado no basta con dejarlo tirado en una carretera. Es importante tener garantías de seguridad para el secuestrado y quienes lo entregan. Pero dejando de lado ese aspecto logístico (aunque estoy seguro que eso va a prestarse para un forcejeo de días y semanas que en últimas no le sirve a nadie), el punto es que las FARC podrían enviar con Langlois todos los comunicados que quieran incluido, si así lo creen, un dossier documentando los casos más flagrantes de lo que ellas consideran la manipulación informativa. Videos, recortes de prensa, lo que quieran. Para cualquier periodista eso es un tesoro invaluable que tendría muy amplia difusión y que, en últimas, podría generar al famoso debate sobre libertad informativa. Todos saldríamos ganando. Ganaría Langlois, que por ahora es lo más importante, ya que volvería sano, salvo y pronto. Ganarían las FARC porque su famoso debate se produciría con muchísimo impacto internacional y al mismo tiempo mostrarían cierta capacidad de obrar conforme a las normas internacionales de la guerra. Ganaría el país porque, digamos la verdad, sí que nos conviene discutir el tema de la libertad informativa en Colombia. Es una materia en la que el país está muy mal. Además, habría otro "gesto de paz."
De modo que, si por casualidad esto llega a las FARC: LIBEREN A LANGLOIS.
Además, si por casualidad esto llega a Angelino Garzón: Prudencia, por favor.
Pero si yo pudiera decirle algo a las FARC en este momento es: Liberen a Langlois a la mayor brevedad posible!!!!
Me entero leyendo el periódico que las FARC, al parecer, están condicionando la entrega de Langlois a que se abra un "amplio debate nacional e internacional sobre la libertad de informar." Me llama la atención el lenguaje del comunicado. Es un poco más vago de lo que uno esperaría. En particular, la forma como está escrito el punto 6 es extraña. Dice textualmente:
Creemos que lo mínimo que puede esperarse para la recuperación de su plena movilidad es la apertura de un amplio debate nacional e internacional sobre la libertad de informar.
O sea, si nos atenemos al texto literalmente, las FARC no están exigiendo la apertura de nada. Dicen que creen que es lo mínimo que puede esperarse. Eso es un poco distinto. Además, el famoso debate lo dejan muy etéreo: un debate nacional e internacional. Es decir, no se sabe ni dónde, ni cuánto ni qué tan largo, ni entre quienes, nada.
¿Por qué ese lenguaje tan ambiguo? Se me ocurre un hipótesis: en el fondo las FARC entienden que se les puede volver un encarte el secuestro de Langlois y que más temprano que tarde lo van a tener que liberar. No creo que quieran repetir la debacle política de un secuestro de muchos años, para completar, de un periodista internacional. Pero por otro lado tampoco quieren soltarlo sin obtener nada a cambio. Al fin y al cabo es una buena oportunidad para las FARC de captar la atención internacional.
Por eso esa exigencia a medias. Exigen pero no exigen: creen que puede esperarse. Si yo estoy en lo cierto, es erróneo decir que las FARC están haciendo una exigencia perentoria e incluso sería contraproducente. Mejor dicho, si estoy en lo cierto, el Vicepresidente Garzón se está equivocando al reaccionar en forma tan airada. Porque, otra vez, si yo estoy en lo cierto, la exigencia/condición/creencia/esperanza/lo que sea de las FARC es en realidad una postura que están asumiendo en espera de que el gobierno les deje una salida decorosa mediante la cual puedan liberar a Langlois a la vez que obtienen un poquito de presencia internacional. Y cuando una parte está esperando que le dejen una salida, no es buena idea entrar a descalificar de entrada.
La forma más fácil de salir de esto, se me ocurre a mí, es la siguiente: las FARC deberían liberar a Langlois lo más pronto posible. Eso puede tomar tiempo porque, contrario a lo que la gente cree, para liberar un secuestrado no basta con dejarlo tirado en una carretera. Es importante tener garantías de seguridad para el secuestrado y quienes lo entregan. Pero dejando de lado ese aspecto logístico (aunque estoy seguro que eso va a prestarse para un forcejeo de días y semanas que en últimas no le sirve a nadie), el punto es que las FARC podrían enviar con Langlois todos los comunicados que quieran incluido, si así lo creen, un dossier documentando los casos más flagrantes de lo que ellas consideran la manipulación informativa. Videos, recortes de prensa, lo que quieran. Para cualquier periodista eso es un tesoro invaluable que tendría muy amplia difusión y que, en últimas, podría generar al famoso debate sobre libertad informativa. Todos saldríamos ganando. Ganaría Langlois, que por ahora es lo más importante, ya que volvería sano, salvo y pronto. Ganarían las FARC porque su famoso debate se produciría con muchísimo impacto internacional y al mismo tiempo mostrarían cierta capacidad de obrar conforme a las normas internacionales de la guerra. Ganaría el país porque, digamos la verdad, sí que nos conviene discutir el tema de la libertad informativa en Colombia. Es una materia en la que el país está muy mal. Además, habría otro "gesto de paz."
De modo que, si por casualidad esto llega a las FARC: LIBEREN A LANGLOIS.
Además, si por casualidad esto llega a Angelino Garzón: Prudencia, por favor.
Monday, May 7, 2012
Socialismo y Contractualismo
Esto es más una idea que quiero anotar aquí antes de que se me olvide ya que pienso utilizarla más adelante. He estado pensando en estos días que una buena forma de caracterizar buena parte de la tradición socialista es como una reacción a una de las ideas centrales del contractualismo liberal.
El contractualismo liberal considera que el poder arbitrario es una patología que debe ser erradicada. Pero para ello elabora una noción de poder no arbitrario, de poder que emana del consenso ilustrado de los participantes. En cambio el crítico radical (a veces socialista como Marx, a veces antisocialista como Nietzsche) considera que estar sometido al poder es una experiencia brutal que desfigura al sujeto y que ninguna cantidad de información ni de consenso va a ser suficiente para remediar este hecho. Por eso, por ejemplo, para Marx el punto no era humanizar la división del trabajo sino suprimirlo ya que la división del trabajo es ya ella misma una expresión de relaciones de poder. (Piensen, por ejemplo, en la división entre trabajo físico y trabajo intelectual, de la que yo y seguramente muchos de mis lectores somos beneficiarios.)
Si se parte de esa premisa, esto tiene enormes implicaciones para cómo evaluar las instituciones políticas y económicas, cómo transformarlas y cómo estudiarlas. Pero por ahora no tengo tiempo de escribir en extenso al respecto. Ya casi se me vence el plazo para un artículo larguísimo que tengo que entregar, un compromiso que sería desastroso no cumplir.
El contractualismo liberal considera que el poder arbitrario es una patología que debe ser erradicada. Pero para ello elabora una noción de poder no arbitrario, de poder que emana del consenso ilustrado de los participantes. En cambio el crítico radical (a veces socialista como Marx, a veces antisocialista como Nietzsche) considera que estar sometido al poder es una experiencia brutal que desfigura al sujeto y que ninguna cantidad de información ni de consenso va a ser suficiente para remediar este hecho. Por eso, por ejemplo, para Marx el punto no era humanizar la división del trabajo sino suprimirlo ya que la división del trabajo es ya ella misma una expresión de relaciones de poder. (Piensen, por ejemplo, en la división entre trabajo físico y trabajo intelectual, de la que yo y seguramente muchos de mis lectores somos beneficiarios.)
Si se parte de esa premisa, esto tiene enormes implicaciones para cómo evaluar las instituciones políticas y económicas, cómo transformarlas y cómo estudiarlas. Pero por ahora no tengo tiempo de escribir en extenso al respecto. Ya casi se me vence el plazo para un artículo larguísimo que tengo que entregar, un compromiso que sería desastroso no cumplir.
Apertura y Deporte (Gracias, Santiago Montenegro)
Como ya lo he dicho en otras ocasiones, Santiago Montenegro es un intelectual muy serio y respetable. Pero, afortunadamente para este modesto blogger con falta crónica de ideas, de vez en cuando escribe unas columnas que resultan ser todo un banquete de equívocos para comentar.
Fui a leer su última columna sobre la apertura esperando encontrarme un sesudo análisis económico sobre, por supuesto, la apertura. Como intuía que yo no iba a estar de acuerdo, me preparé para un buen ejercicio mental. Pero me encuentro en cambio con un comentario sobre deporte (!). Es imposible que Santiago Montenegro sea peor deportista que yo pero la columna comete unos cuantos errores que, en el fondo, tienen implicaciones para el tema que Montenegro no discutió: los efectos económicos de la apertura.
Dice Montenegro que España es un ejemplo de las bondades de la globalización ya que ha llegado a la cima del deporte mundial gracias a su permanente contacto con el mundo. Pero para demostrarlo dice cosas, por decir lo menos, extrañas.
Comencemos con ciclismo. Según Montenegro, "Por permitir a los mejores ciclistas del mundo competir en la Vuelta a España, un Miguel Induraín llegó a ganar cinco Tours de Francia." Esta frase me sacudió porque si algo recuerdo de los años de gloria de Induraín es que en España estaban decepcionados por su persistente evitar la Vuelta a España. Entonces entro a Wikipedia y me encuentro con que, en efecto, Induraín casi nunca se tomó en serio la Vuelta a España y cuando la corría, también corría el Tour de Francia, obteniendo mejores resultados. Cuando uno corrige este error, la frase debería decir "Por permitir a Miguel Induraín competir en el Tour de Francia, un Miguel Induraín llegó a ganar cinco Tours de Francia" pero, para seguir citando españoles, esto ya sería más propio de Perogrullo que de Santiago Montenegro.
Montenegro pone el ejemplo del fútbol, pero aquí entra en un terreno aún más pantanoso. Hace muchos años se discute si para un país es bueno tener una liga profesional demasiado abierta a los extranjeros. Cierto, España parece haberse beneficiado de esto. Durante la Eurocopa 2008 y el Mundial del 2010 siempre creí que una ventaja de los jugadores españoles era que, en cualquier partido era muy probable que conocieran bien a los jugadores del otro equipo porque los habían tenido en la Liga. Pero Inglaterra tiene una liga profesional tan abierta como la española y ha sido un consistente fracaso en los mundiales, casi tanto como lo era España hasta hace muy poco. En realidad, hoy en día todas las ligas europeas están tan abiertas como la española. Lo que pasa es que no a todas llegan tantos futbolistas de renombre. Pero el efecto de eso sobre el fútbol de cada país es ambiguo. La ligas de Alemania y Francia tienen un perfil relativamente bajo pero la selección alemana es muy consistente en torneos internacionales mientras que la francesa no tanto.
Es más, a propósito de Francia, no sé por qué Montenegro está hablando del fútbol español como si ya fuera una superpotencia cuando en realidad todavía no sabemos si se trata simplemente de que tuvo una generación brillante. Cuando Francia tuvo los Platini, y los Giresse, los Zidane y los Henry, le fue muy bien en los torneos. Pero cuando esos se retiran tiene bajonazos severos. Esperemos a ver cómo le va a España en los próximos años, ahora que se acerca el fin de la carrera de Xavi Hernández o Pujol y que Andrés Iniesta ya ronda los treinta años.
Yéndonos más a los extremos, nadie discute hoy en día que la selección soviética era mucho más potente que la selección rusa. Otro tanto parece sucederle a la selección polaca, no tanto a la checa y ni hablar del caso suicida de Yugoslavia.
En el fondo, el punto es que una cosa es la globalización y otra la apertura. La globalización es un fenómeno generalizado que implica que los países están cada vez más en contacto con el resto del mundo. Esto puede tener muchos efectos benéficos como lo señala Montenegro. A mí también me gustan las sociedades abiertas a la migración y a las nuevas ideas. En cambio, la apertura es una serie de políticas específicas, una estrategia para lidiar con la globalización. No siempre funciona. En el caso del fútbol, como hemos visto, el progreso o el retroceso no tienen nada que ver con la apertura. Para seguir presumiendo de conocedor sin serlo (pero igual creo que sé más que Montenegro), Holanda es tal vez, como ya lo he dicho antes, la mayor potencia futbolística del mundo si ajustamos por población ya que produce unas selecciones formidables con tan solo 16 millones de habitantes. Esto lo ha logrado con una liga de bajo perfil pero que se combina con el desarrollo de fabulosas escuelas locales. (A propósito, ¿cómo se puede hablar del éxito reciente del fútbol español sin mencionar a La Masía, la academia del Barça? No sé. Pero Montenegro lo hace.)
Ese es tal vez el punto más flaco del argumento de Montenegro. Es cierto que la exposición al mundo permite potenciar el talento. Pero el talento no depende solo de la competencia sino que también depende de las condiciones domésticas. Y en eso, la apertura como tal tiene muy poco qué ver.
Fui a leer su última columna sobre la apertura esperando encontrarme un sesudo análisis económico sobre, por supuesto, la apertura. Como intuía que yo no iba a estar de acuerdo, me preparé para un buen ejercicio mental. Pero me encuentro en cambio con un comentario sobre deporte (!). Es imposible que Santiago Montenegro sea peor deportista que yo pero la columna comete unos cuantos errores que, en el fondo, tienen implicaciones para el tema que Montenegro no discutió: los efectos económicos de la apertura.
Dice Montenegro que España es un ejemplo de las bondades de la globalización ya que ha llegado a la cima del deporte mundial gracias a su permanente contacto con el mundo. Pero para demostrarlo dice cosas, por decir lo menos, extrañas.
Comencemos con ciclismo. Según Montenegro, "Por permitir a los mejores ciclistas del mundo competir en la Vuelta a España, un Miguel Induraín llegó a ganar cinco Tours de Francia." Esta frase me sacudió porque si algo recuerdo de los años de gloria de Induraín es que en España estaban decepcionados por su persistente evitar la Vuelta a España. Entonces entro a Wikipedia y me encuentro con que, en efecto, Induraín casi nunca se tomó en serio la Vuelta a España y cuando la corría, también corría el Tour de Francia, obteniendo mejores resultados. Cuando uno corrige este error, la frase debería decir "Por permitir a Miguel Induraín competir en el Tour de Francia, un Miguel Induraín llegó a ganar cinco Tours de Francia" pero, para seguir citando españoles, esto ya sería más propio de Perogrullo que de Santiago Montenegro.
Montenegro pone el ejemplo del fútbol, pero aquí entra en un terreno aún más pantanoso. Hace muchos años se discute si para un país es bueno tener una liga profesional demasiado abierta a los extranjeros. Cierto, España parece haberse beneficiado de esto. Durante la Eurocopa 2008 y el Mundial del 2010 siempre creí que una ventaja de los jugadores españoles era que, en cualquier partido era muy probable que conocieran bien a los jugadores del otro equipo porque los habían tenido en la Liga. Pero Inglaterra tiene una liga profesional tan abierta como la española y ha sido un consistente fracaso en los mundiales, casi tanto como lo era España hasta hace muy poco. En realidad, hoy en día todas las ligas europeas están tan abiertas como la española. Lo que pasa es que no a todas llegan tantos futbolistas de renombre. Pero el efecto de eso sobre el fútbol de cada país es ambiguo. La ligas de Alemania y Francia tienen un perfil relativamente bajo pero la selección alemana es muy consistente en torneos internacionales mientras que la francesa no tanto.
Es más, a propósito de Francia, no sé por qué Montenegro está hablando del fútbol español como si ya fuera una superpotencia cuando en realidad todavía no sabemos si se trata simplemente de que tuvo una generación brillante. Cuando Francia tuvo los Platini, y los Giresse, los Zidane y los Henry, le fue muy bien en los torneos. Pero cuando esos se retiran tiene bajonazos severos. Esperemos a ver cómo le va a España en los próximos años, ahora que se acerca el fin de la carrera de Xavi Hernández o Pujol y que Andrés Iniesta ya ronda los treinta años.
Yéndonos más a los extremos, nadie discute hoy en día que la selección soviética era mucho más potente que la selección rusa. Otro tanto parece sucederle a la selección polaca, no tanto a la checa y ni hablar del caso suicida de Yugoslavia.
En el fondo, el punto es que una cosa es la globalización y otra la apertura. La globalización es un fenómeno generalizado que implica que los países están cada vez más en contacto con el resto del mundo. Esto puede tener muchos efectos benéficos como lo señala Montenegro. A mí también me gustan las sociedades abiertas a la migración y a las nuevas ideas. En cambio, la apertura es una serie de políticas específicas, una estrategia para lidiar con la globalización. No siempre funciona. En el caso del fútbol, como hemos visto, el progreso o el retroceso no tienen nada que ver con la apertura. Para seguir presumiendo de conocedor sin serlo (pero igual creo que sé más que Montenegro), Holanda es tal vez, como ya lo he dicho antes, la mayor potencia futbolística del mundo si ajustamos por población ya que produce unas selecciones formidables con tan solo 16 millones de habitantes. Esto lo ha logrado con una liga de bajo perfil pero que se combina con el desarrollo de fabulosas escuelas locales. (A propósito, ¿cómo se puede hablar del éxito reciente del fútbol español sin mencionar a La Masía, la academia del Barça? No sé. Pero Montenegro lo hace.)
Ese es tal vez el punto más flaco del argumento de Montenegro. Es cierto que la exposición al mundo permite potenciar el talento. Pero el talento no depende solo de la competencia sino que también depende de las condiciones domésticas. Y en eso, la apertura como tal tiene muy poco qué ver.
Friday, May 4, 2012
De Regreso
Prolongadísimo silencio. Inexcusable. Por lo pronto quiero señalar unas cuantas cosas que he estado escribiendo en medios.
Primero, un par de artículos que escribí en Razón Pública, una excelente revista digital, sobre el conflicto con las FARC. Aquí encuentran una hipótesis que he venido madurando de un tiempo para acá para explicar la durabilidad asombrosa del conflicto. Aquí encuentran mi reacción a la liberación unilateral de los soldados.
La verdad es que estoy resuelto a incrementar mi presencia en los medios de modo que espero estar escribiendo más cosas en ese espíritu hacia el futuro. Para la muestra, un tercer botón: resulta que, como estoy en España, me tocó ver la reacción ultranacionalista de la prensa española ante la nacionalización de Repsol, por lo que terminé por escribir, junto con un colega de trabajo, este artículo que salió en El País y que nos hizo acreedores a muchísimos insultos que me enaltecen.
Primero, un par de artículos que escribí en Razón Pública, una excelente revista digital, sobre el conflicto con las FARC. Aquí encuentran una hipótesis que he venido madurando de un tiempo para acá para explicar la durabilidad asombrosa del conflicto. Aquí encuentran mi reacción a la liberación unilateral de los soldados.
La verdad es que estoy resuelto a incrementar mi presencia en los medios de modo que espero estar escribiendo más cosas en ese espíritu hacia el futuro. Para la muestra, un tercer botón: resulta que, como estoy en España, me tocó ver la reacción ultranacionalista de la prensa española ante la nacionalización de Repsol, por lo que terminé por escribir, junto con un colega de trabajo, este artículo que salió en El País y que nos hizo acreedores a muchísimos insultos que me enaltecen.
Tuesday, January 31, 2012
Gajes del Oficio de Presidente
He estado en estos días dedicado a asuntos un poco arcanos. Y así seguiré por un rato. Poco a poco porque no tengo muy claro para dónde voy con esto. Pero entre tanto quería comentar un evento reciente.
Resulta que ahora el Presidente Santos pide que nadie más se meta en el tema de las posibles negociación de paz con las FARC. Bueno, resulta que estoy en desacuerdo. Yo vengo insistiendo hace rato que, por una variedad de razones, en este momento es necesario que los grupos de oposición intervengan para mejorar el clima de una posible negociación. Ya tendré oportunidad para explicar mi raciocinio.
Pero lo que me llama la atención es que si alguien introdujo en Colombia el mecanismo de ciudadanos particulares tratando de hacer planes de paz fue el mismísimo presidente Santos cuando era un simple ex-ministro. En tiempos de Samper, Santos trató de armar un plan de paz con el ELN sin contar con el presidente. En aquella época hasta monté en cólera pero con el tiempo me he dado cuenta de que, independientemente de que uno le pudiera reprochar muchas cosas a Santos con esa iniciativa, no debía descartarse en principio el hecho de que sectores de la sociedad trataran de avanzar en iniciativas de paz. En fin, no es tema fácil. Pero lo que quería señalar es que quien menos puede quejarse ahora es Santos ya que él fue el que empezó con la idea.
Resulta que ahora el Presidente Santos pide que nadie más se meta en el tema de las posibles negociación de paz con las FARC. Bueno, resulta que estoy en desacuerdo. Yo vengo insistiendo hace rato que, por una variedad de razones, en este momento es necesario que los grupos de oposición intervengan para mejorar el clima de una posible negociación. Ya tendré oportunidad para explicar mi raciocinio.
Pero lo que me llama la atención es que si alguien introdujo en Colombia el mecanismo de ciudadanos particulares tratando de hacer planes de paz fue el mismísimo presidente Santos cuando era un simple ex-ministro. En tiempos de Samper, Santos trató de armar un plan de paz con el ELN sin contar con el presidente. En aquella época hasta monté en cólera pero con el tiempo me he dado cuenta de que, independientemente de que uno le pudiera reprochar muchas cosas a Santos con esa iniciativa, no debía descartarse en principio el hecho de que sectores de la sociedad trataran de avanzar en iniciativas de paz. En fin, no es tema fácil. Pero lo que quería señalar es que quien menos puede quejarse ahora es Santos ya que él fue el que empezó con la idea.
Monday, January 16, 2012
¿Y Si Reescribiéramos los Grundrisse?
Vuelvo de las vacaciones y, por razones demasiado complicadas para explicar, he estado en un programa de lecturas un poco exóticas que incluye cosas sobre Hegel, el joven Marx y Lenin. (Algún día les diré para qué.) Pero bueno, se me ha ocurrido una idea que quiero poner aquí antes de que se me olvide. No sé para qué sirve, pero me parece promisoria.
¿Por qué en la teoría de Marx era tan importante el proletariado? Siglo y medio de teoría de la lucha de clases nos han hecho olvidar que esto no tenía por qué ser obvio al comienzo. De hecho, buena parte de los debates dentro del marxismo tienen que ver con este punto. Lukács terminó por retractarse de algunas de sus tesis sobre este punto precisamente porque, según él, al comienzo no captó el raciocinio de Marx al respecto en parte porque no conocía los Manuscritos de 1844.
No tengo tiempo aquí para adentrarme en todos los detalles pero el hecho es que Marx concluyó, a partir de su crítica de Hegel, que el sistema de propiedad privada, en particular el sistema de producción de mercancías, más que, por ejemplo, el sistema legal, debía ser el núcleo de su teoría de la sociedad. Como él estaba interesado en las fuentes de tensión y cambio de ese sistema, consideraba que el proletariado tenía una posición privilegiada por dos razones centrales:
¿Por qué en la teoría de Marx era tan importante el proletariado? Siglo y medio de teoría de la lucha de clases nos han hecho olvidar que esto no tenía por qué ser obvio al comienzo. De hecho, buena parte de los debates dentro del marxismo tienen que ver con este punto. Lukács terminó por retractarse de algunas de sus tesis sobre este punto precisamente porque, según él, al comienzo no captó el raciocinio de Marx al respecto en parte porque no conocía los Manuscritos de 1844.
No tengo tiempo aquí para adentrarme en todos los detalles pero el hecho es que Marx concluyó, a partir de su crítica de Hegel, que el sistema de propiedad privada, en particular el sistema de producción de mercancías, más que, por ejemplo, el sistema legal, debía ser el núcleo de su teoría de la sociedad. Como él estaba interesado en las fuentes de tensión y cambio de ese sistema, consideraba que el proletariado tenía una posición privilegiada por dos razones centrales:
- El proletariado es fundamental para la valorización del capital.
- La compra-venta de fuerza de trabajo, fuente de dicha valorización, ocurre respetando todos los principios de la legalidad burguesa.
Poniendo estas dos razones juntas, el resultado es que, según Marx, el proletariado puede llegar a percibir las relaciones de poder del capitalismo con una transparencia que ningún otro sector de la sociedad puede y, dada su importancia para el sistema, dicha transparencia le permite destruir el capitalismo con más radicalidad que cualquier otra clase.
No nos detengamos en ver qué puede estar equivocado en este raciocinio. Lo que me interesa es señalar que el capitalismo de ahora ha cambiado en un aspecto fundamental respecto al capitalismo de los tiempos de Marx: sus fuentes de valorización.
Me llama la atención que en estos tiempos de primacía del capital financiero, que por definición necesita de la movilidad, los consumidores cumplen un papel pivotal en la valorización del capital que no dista mucho del papel que Marx le asignaba al proletariado. Es gracias a los consumidores que se generan las burbujas. Los consumidores son hoy los que buscan las nuevas tendencias y, en su búsqueda, crean la oportunidad para "comprar barato y vender caro." Los consumidores de hoy, en parte ayudados por las tecnologías de la información, pueden incluso crear mercados, poniendo a la venta aspectos de su vida privada, transándolos por publicidad (v.gr.: Youtube). Al mismo tiempo, los consumidores pueden resultar expropiados a raíz de una burbuja en forma análoga a la que, según Marx, el capitalismo fabril de su tiempo expropiaba a los trabajadores.
No tengo ni idea que implicaciones tiene todo esto. Pero lo escribo para que no se me olvide y para pensarlo con más calma.
Wednesday, December 28, 2011
¡Feliz 2012!
Me voy de viaje unos pocos días. Volveré a comienzos de Enero. Para ese entonces tal vez tenga un poco más organizadas mis ideas que, como notarán han estado un poco dispersas en estos días. ¡Felices Fiestas!
El Socialismo en la Gran Recesión (3)
No quiero extenderme demasiado en esto de modo que no voy a ponerme a hacer todo el inventario de los aspectos políticos y económicos de la "ola neoliberal" de los últimos 30 años. Me limitaré más bien a discutir por qué, como resultado de dicha ola, la Gran Recesión no ha generado ninguna reactivación significativa en el movimiento socialista, que era el tema inicial.
Primero, pareciera como que la Gran Recesión, a pesar de ser profunda y prolongada, no es el tipo de evento que sacude el consenso social hasta los cimientos. Para empezar, es mucho menos seria que la Gran Depresión. Pero además, viendo las cosas más de cerca, si algo nos enseñó la Gran Depresión es que las crisis económicas del capitalismo no necesariamente se traducen en una movilización política en contra del capitalismo.
En este punto hay una discrepancia entre ambos lados del Atlántico. En Estados Unidos la Gran Depresión llevó al poder al Partido Demócrata liderado por FDR con sus propuestas del "New Deal." En Europa, en cambio, la Gran Depresión benefició a los partidos fascistas. Mi conjetura es que en ambos casos la secuencia temporal es mucho más compleja de lo que parece.
Creo que para entender los devastadores efectos políticos de la Gran Depresión en Europa hay que entender el impacto de la Primera Guerra Mundial. Fue una guerra mucho más devastadora que la que cualquier europeo vivo pudiera recordar. Además, fue una guerra a la que todos los bandos se lanzaron en medio de una exaltada movilización nacionalista propiciada por cada uno de los gobiernos. El espectáculo de millones de muertos en tierras europeas en una guerra que, después de los hechos, es percibida como irresponsable, aventurerista y, en últimas, fracasada, deslegitima buena parte del establecimiento político. Además, la postguerra desencadena la movilización de fuerzas rebeldes (socialistas, anarquistas y comunistas) en buena parte del continente que los gobiernos pueden contener pero no erradicar. De modo que cuando viene la Gran Depresión, las clases medias centro-europeas sienten que sus dirigentes no solo no han sido capaces de garantizarles la paz, sino que tampoco pueden garantizarles la continuidad del orden social en el que habían prosperado hasta 1913, los privilegios que habían obtenido en la edad de oro del capitalismo. No es tanto la crisis económica la que deslegitima a los gobiernos a los ojos de las clases medias. (Crisis ya había habido antes.) Es la combinación de la crisis con el colapso de todas las certezas políticas de las décadas anteriores.
Nada similar parece estar ocurriendo con la Gran Recesión. Puede que haya cierto escepticismo ante la competencia de los gobiernos de turno para manejar la crisis, pero las clases medias no ven que la Recesión amenace con destruir el orden sobre el que habían prosperado antes. Será cuestión de cinco años, una década de poco crecimiento y ya. Al final la economía se recuperará y todo seguirá bien. Es cuestión de apretarse el cinturón, cuidar el puesto, no hacer nada estúpido ni irresponsable y listo. Esa parece ser la actitud de las clases medias europeas.
¿Por qué insisto tanto en las clases medias? Porque son los pilares de estabilidad del orden político. Las crisis pueden tener efectos devastadores sobre los sectores populares. (Así fue la Gran Depresión.) Pero esos sectores rara vez tienen, por sí solos, la capacidad de movilizar opinión hasta el punto de liderar grandes transformaciones. Lo logran solo cuando los sectores "respetables" han perdido el control, como pasó en la Rusia menchevique, o antes, en la Francia girondina. De modo que mientras las clases medias mantengan su lealtad, o por lo menos su pasividad, ante el orden político existente, veo muy difícil que haya un terremoto político de grandes magnitudes.
Uno de los rasgos distintivos del capitalismo moderno es su capacidad para fragmentar los sectores políticos y económicos que podrían oponérsele. El proletariado de los tiempos clásicos del marxismo es hoy una mano de obra globalizada, deslocalizada y atravesada por todo tipo de divisiones en términos de nivel de cualificación, prospectos de carrera laboral, capacidad de atraer rentas en el mercado, en fin. Es difícil pensar en los trabajadores de hoy como un grupo coherente.
Por otro lado, es probable que estemos asistiendo a un cambio de época en la medida en que pareciera que estuviéramos entrando en la era de la "post-política." Es decir, la movilidad del capital ha redefinido en forma tan profunda el papel del Estado y de las instituciones democráticas que ya ni siquiera está claro que la victoria electoral o la captura de los aparatos del Estado sean el vehículo privilegiado de transformación social. Cada que la izquierda obtiene alguna victoria electoral (el Partido Laborista inglés en el 97, el Partido Socialista español en el 2004, el Partido Demócrata norteamericano en el 2008) una vez en el gobierno se ve obligada a tomar decisiones que más parecieran venidas de la derecha ideológica.
En parte esto es resultado del viejo proceso de transformación de los partidos políticos que, a medida que maduran, dejan de ser movilizadores de masas para convertirse en captadores de votos, en esencia, empresas de mercadeo político que en lugar de ofrecer visiones nuevas para la sociedad se dedican a mantener satisfechos a sus votantes reciclando las políticas que ya se han probado. Pero parte también se debe a la vulnerabilidad de los Estados ante los movimientos del capital financiero mundial. En la postguerra era claro que el capital se debía al Estado. Sin Estado no hay capital, punto. Como fruto del reconocimiento de esta realidad, el capital tenía que aceptar ciertas condiciones. Pero ahora el capital es el que impone las condiciones.
¿Por qué el capital ha sido tan exitoso en corroer el pacto político y social que lo constreñía? En buena medida porque la movilidad, la globalización, la financialización y demás innovaciones han creado un estrato bastante grande de ganadores que, dispersos en varios países del mundo, son capaces de impedir una reacción política global en contra del neoliberalismo con todo y la crisis descomunal que ha generado.
Como resultado de todo esto, el Estado-nación es cada vez menos eficaz como posible contrapeso del neoliberalismo. A veces pareciera que estuviéramos volviendo al modelo de gobernanza de la Liga Hanseática: una serie de ciudades-estado vinculadas por estrechos lazos comerciales. El Tercer Mundo es un ejemplo claro: Bogotá, Sao Paulo, México, Bombay, Kuala Lumpur, incluso Lagos, son ciudades que ofrecen excelentes plataformas de servicios para empresas y ciudadanos globales. (Aeropuertos de primer nivel, excelente conexión a internet, restaurantes de élite, comercio suntuario, en fin, todo lo necesario para ese mundo de los negocios globalizados.) ¿Qué ocurre en sus alrededores? Eso es otra historia. Pero ¿qué importa? ¿a quién le importa?
En parte por eso yo no logro angustiarme tanto como otros comentaristas acerca del espectro del resurgimiento de la ultra-derecha, especialmente en Europa. El tema de la inmigración, que es la bandera de esos movimientos, es un problema para los perdedores, para los que no pueden irse a ninguna parte y les toca quedarse a vivir en barrios que se vuelven cada vez más "oscuros." Pero los sectores influyentes, los que forman opinión y crean riqueza, no tienen ese problema. La inmigración les da acceso a mano de obra barata y comida étnica de gran calidad. Dicho más seriamente, la ultra-derecha neo-fascista tiene un problema similar al de la izquierda: en el nuevo orden político el control del Estado-nación ya no es lo que era antes. El tipo de movilización colectiva que hizo posible tanto al movimiento obrero de comienzos del siglo XX como su contraparte, los fascismos de distinto signo, ya no tiene la viabilidad que tenía en décadas anteriores.
Además, ya que estoy hablando de la ultra-derecha, en Europa en los años 30 el fascismo creció como respuesta a la izquierda anti-capitalista. Mientras esa izquierda fuera marginal, el fascismo era una cosa para veteranos de guerra borrachos. Es cuando crece la izquierda que las clases medias "respetables" optan por el fascismo. Y hoy no existe tal izquierda anti-capitalista. Mientras esto siga así, la ultra-derecha seguirá siendo lo que ha sido hasta ahora y lo que era en Europa en los 20s, un movimiento de perdedores, de estratos medios-bajos "resentidos" que sienten que el sistema de privilegios existente no les da ninguna oportunidad pero que tampoco están dispuestos a destruirlo porque eso implicaría aliarse con aquellos que están aún más abajo. Esa clase de movimiento no se vuelve "respetable" no es capaz de adquirir tribunas de formación de opinión o influir en círculos empresariales.
Me tengo que ir. Sigo después.
Primero, pareciera como que la Gran Recesión, a pesar de ser profunda y prolongada, no es el tipo de evento que sacude el consenso social hasta los cimientos. Para empezar, es mucho menos seria que la Gran Depresión. Pero además, viendo las cosas más de cerca, si algo nos enseñó la Gran Depresión es que las crisis económicas del capitalismo no necesariamente se traducen en una movilización política en contra del capitalismo.
En este punto hay una discrepancia entre ambos lados del Atlántico. En Estados Unidos la Gran Depresión llevó al poder al Partido Demócrata liderado por FDR con sus propuestas del "New Deal." En Europa, en cambio, la Gran Depresión benefició a los partidos fascistas. Mi conjetura es que en ambos casos la secuencia temporal es mucho más compleja de lo que parece.
Creo que para entender los devastadores efectos políticos de la Gran Depresión en Europa hay que entender el impacto de la Primera Guerra Mundial. Fue una guerra mucho más devastadora que la que cualquier europeo vivo pudiera recordar. Además, fue una guerra a la que todos los bandos se lanzaron en medio de una exaltada movilización nacionalista propiciada por cada uno de los gobiernos. El espectáculo de millones de muertos en tierras europeas en una guerra que, después de los hechos, es percibida como irresponsable, aventurerista y, en últimas, fracasada, deslegitima buena parte del establecimiento político. Además, la postguerra desencadena la movilización de fuerzas rebeldes (socialistas, anarquistas y comunistas) en buena parte del continente que los gobiernos pueden contener pero no erradicar. De modo que cuando viene la Gran Depresión, las clases medias centro-europeas sienten que sus dirigentes no solo no han sido capaces de garantizarles la paz, sino que tampoco pueden garantizarles la continuidad del orden social en el que habían prosperado hasta 1913, los privilegios que habían obtenido en la edad de oro del capitalismo. No es tanto la crisis económica la que deslegitima a los gobiernos a los ojos de las clases medias. (Crisis ya había habido antes.) Es la combinación de la crisis con el colapso de todas las certezas políticas de las décadas anteriores.
Nada similar parece estar ocurriendo con la Gran Recesión. Puede que haya cierto escepticismo ante la competencia de los gobiernos de turno para manejar la crisis, pero las clases medias no ven que la Recesión amenace con destruir el orden sobre el que habían prosperado antes. Será cuestión de cinco años, una década de poco crecimiento y ya. Al final la economía se recuperará y todo seguirá bien. Es cuestión de apretarse el cinturón, cuidar el puesto, no hacer nada estúpido ni irresponsable y listo. Esa parece ser la actitud de las clases medias europeas.
¿Por qué insisto tanto en las clases medias? Porque son los pilares de estabilidad del orden político. Las crisis pueden tener efectos devastadores sobre los sectores populares. (Así fue la Gran Depresión.) Pero esos sectores rara vez tienen, por sí solos, la capacidad de movilizar opinión hasta el punto de liderar grandes transformaciones. Lo logran solo cuando los sectores "respetables" han perdido el control, como pasó en la Rusia menchevique, o antes, en la Francia girondina. De modo que mientras las clases medias mantengan su lealtad, o por lo menos su pasividad, ante el orden político existente, veo muy difícil que haya un terremoto político de grandes magnitudes.
Uno de los rasgos distintivos del capitalismo moderno es su capacidad para fragmentar los sectores políticos y económicos que podrían oponérsele. El proletariado de los tiempos clásicos del marxismo es hoy una mano de obra globalizada, deslocalizada y atravesada por todo tipo de divisiones en términos de nivel de cualificación, prospectos de carrera laboral, capacidad de atraer rentas en el mercado, en fin. Es difícil pensar en los trabajadores de hoy como un grupo coherente.
Por otro lado, es probable que estemos asistiendo a un cambio de época en la medida en que pareciera que estuviéramos entrando en la era de la "post-política." Es decir, la movilidad del capital ha redefinido en forma tan profunda el papel del Estado y de las instituciones democráticas que ya ni siquiera está claro que la victoria electoral o la captura de los aparatos del Estado sean el vehículo privilegiado de transformación social. Cada que la izquierda obtiene alguna victoria electoral (el Partido Laborista inglés en el 97, el Partido Socialista español en el 2004, el Partido Demócrata norteamericano en el 2008) una vez en el gobierno se ve obligada a tomar decisiones que más parecieran venidas de la derecha ideológica.
En parte esto es resultado del viejo proceso de transformación de los partidos políticos que, a medida que maduran, dejan de ser movilizadores de masas para convertirse en captadores de votos, en esencia, empresas de mercadeo político que en lugar de ofrecer visiones nuevas para la sociedad se dedican a mantener satisfechos a sus votantes reciclando las políticas que ya se han probado. Pero parte también se debe a la vulnerabilidad de los Estados ante los movimientos del capital financiero mundial. En la postguerra era claro que el capital se debía al Estado. Sin Estado no hay capital, punto. Como fruto del reconocimiento de esta realidad, el capital tenía que aceptar ciertas condiciones. Pero ahora el capital es el que impone las condiciones.
¿Por qué el capital ha sido tan exitoso en corroer el pacto político y social que lo constreñía? En buena medida porque la movilidad, la globalización, la financialización y demás innovaciones han creado un estrato bastante grande de ganadores que, dispersos en varios países del mundo, son capaces de impedir una reacción política global en contra del neoliberalismo con todo y la crisis descomunal que ha generado.
Como resultado de todo esto, el Estado-nación es cada vez menos eficaz como posible contrapeso del neoliberalismo. A veces pareciera que estuviéramos volviendo al modelo de gobernanza de la Liga Hanseática: una serie de ciudades-estado vinculadas por estrechos lazos comerciales. El Tercer Mundo es un ejemplo claro: Bogotá, Sao Paulo, México, Bombay, Kuala Lumpur, incluso Lagos, son ciudades que ofrecen excelentes plataformas de servicios para empresas y ciudadanos globales. (Aeropuertos de primer nivel, excelente conexión a internet, restaurantes de élite, comercio suntuario, en fin, todo lo necesario para ese mundo de los negocios globalizados.) ¿Qué ocurre en sus alrededores? Eso es otra historia. Pero ¿qué importa? ¿a quién le importa?
En parte por eso yo no logro angustiarme tanto como otros comentaristas acerca del espectro del resurgimiento de la ultra-derecha, especialmente en Europa. El tema de la inmigración, que es la bandera de esos movimientos, es un problema para los perdedores, para los que no pueden irse a ninguna parte y les toca quedarse a vivir en barrios que se vuelven cada vez más "oscuros." Pero los sectores influyentes, los que forman opinión y crean riqueza, no tienen ese problema. La inmigración les da acceso a mano de obra barata y comida étnica de gran calidad. Dicho más seriamente, la ultra-derecha neo-fascista tiene un problema similar al de la izquierda: en el nuevo orden político el control del Estado-nación ya no es lo que era antes. El tipo de movilización colectiva que hizo posible tanto al movimiento obrero de comienzos del siglo XX como su contraparte, los fascismos de distinto signo, ya no tiene la viabilidad que tenía en décadas anteriores.
Además, ya que estoy hablando de la ultra-derecha, en Europa en los años 30 el fascismo creció como respuesta a la izquierda anti-capitalista. Mientras esa izquierda fuera marginal, el fascismo era una cosa para veteranos de guerra borrachos. Es cuando crece la izquierda que las clases medias "respetables" optan por el fascismo. Y hoy no existe tal izquierda anti-capitalista. Mientras esto siga así, la ultra-derecha seguirá siendo lo que ha sido hasta ahora y lo que era en Europa en los 20s, un movimiento de perdedores, de estratos medios-bajos "resentidos" que sienten que el sistema de privilegios existente no les da ninguna oportunidad pero que tampoco están dispuestos a destruirlo porque eso implicaría aliarse con aquellos que están aún más abajo. Esa clase de movimiento no se vuelve "respetable" no es capaz de adquirir tribunas de formación de opinión o influir en círculos empresariales.
Me tengo que ir. Sigo después.
Saturday, December 24, 2011
El Socialismo en la Gran Recesión (2)
Se me ocurre que de pronto Richard Nixon fue el primer presidente del siglo XXI. Muchas tendencias que hoy en día se han vuelto dominantes comenzaron en su tiempo. En materia doméstica, Richard Nixon es el artífice de la "Estrategia Sureña" del Partido Republicano que consiste en movilizar el resentimiento racial de las clases medias rurales del sur, abandonadas a su suerte por el hasta entonces dominante Partido Demócrata que optó por liderar la lucha por los derechos civiles. Si a veces les parece incomprensible la actitud del actual Partido Republicano ante la presidencia de Obama, su retórica estridente, su alarmismo, su fundamentalismo ideológico, etc, acuérdense de Richard Nixon y verán cómo las piezas encajan. Richard Nixon también se adelantó a su tiempo siendo pionero en el espionaje de ciudadanos americanos, interceptaciones y grabaciones ilegales, concentración de poder en el Ejecutivo, etc. ¿Dónde creen Uds. que aprendieron sus mañas Donald Rumsfeld y Dick Cheney? Pues si, en la Administración Nixon.
En algunos aspectos domésticos Nixon era todavía parte del consenso keynesiano de la época. El mismo decía que "ahora todos somos keynesianos." Contribuyó a aumentar la cobertura de salud, ante la presión legislativa del Partido Demócrata. Fijó controles de precios ante una amenaza inflacionaria. Hasta integró algunos colegios segregados.
No me interesa cuáles eran los principios políticos de Nixon (al parecer no tenía). Lo que me interesa aquí es señalar que sus cálculos de supervivencia política lo llevaron a tomar decisiones fundamentales en el largo plazo. En materia internacional tomó varias medidas que resquebrajaron el orden político y económico existente hasta ese momento.
Primero, Nixon enterró a Bretton Woods cuando puso fin a la convertibilidad en oro del dólar americano. De un plumazo, levó el ancla del sistema financiero internacional que ahora quedó al garete. (Cierto, Bretton Woods ya estaba enfermo antes. Como les decía, tengo que aclarar puntos aquí.) Como si fuera poco, en vista de que el Congreso norteamericano no le iba a aprobar un presupuesto de ayuda a sus amigos saudíes cuando más los necesitaba, optó por un mecanismo bastante nixoniano (es decir, sinuoso) para obtener el mismo resultado: les permitió decretar el embargo del petróleo con lo que los consumidores norteamericanos terminaron enviando millones de dólares a las arcas de los monarcas del golfo. Esos mismos petrodólares ahora quedaban disponibles para ser reciclados en el mercado financiero internacional por parte de agentes privados. Gol de taquito contra lo que quedaba del sistema multilateral de financiación del desarrollo.
Después, tuvo una idea genial. Se dio cuenta, a diferencia de los anticomunistas rabiosos de su partido, de que el "bloque comunista" no era tal y que Estados Unidos podía explotar las fisuras entre los dos colosos. Así, viaja a China y comienza el acercamiento del mayor mercado mundial con la mayor reserva de mano de obra barata en el mundo.
En sus ratos libres destruyó los prospectos del socialismo democrático en América Latina al derrocar a Allende y ayudar a la coordinación de la ultraderecha militar del Cono Sur. Como tenía el viento de la historia a su favor, el derrocamiento de Allende tiene efectos secundarios remotos e importantes: Enrico Berlinguer, el líder del Partido Comunista Italiano, entra en pánico ante el prospecto de un golpe similar en Italia y opta por pactar con la Democracia Cristiana.
La esfera comunista también empieza a tener problemas serios en esa época. El estancamiento económico de la Unión Soviética ya se había vuelto notorio para mediados de los 70s y, como ya lo mencioné en otra ocasión, casi que país por país en el "socialismo real" nos encontramos con lo mismo: a partir del 75 comienza el declive.
Por supuesto, no es que Nixon haya logrado todo el desmantelamiento del viejo orden. Simplemente resultó ser un político (tal vez un poco más sagaz que otros) a quien las circunstancias colocaron en el momento crítico. El hecho es que a partir de mediados de los 70 el sistema de la postguerra se resquebraja, dejando un vacío político e ideológico que es el que viene a llenar el neoliberalismo en los 80s. Ese es tema del próximo capítulo.
En algunos aspectos domésticos Nixon era todavía parte del consenso keynesiano de la época. El mismo decía que "ahora todos somos keynesianos." Contribuyó a aumentar la cobertura de salud, ante la presión legislativa del Partido Demócrata. Fijó controles de precios ante una amenaza inflacionaria. Hasta integró algunos colegios segregados.
No me interesa cuáles eran los principios políticos de Nixon (al parecer no tenía). Lo que me interesa aquí es señalar que sus cálculos de supervivencia política lo llevaron a tomar decisiones fundamentales en el largo plazo. En materia internacional tomó varias medidas que resquebrajaron el orden político y económico existente hasta ese momento.
Primero, Nixon enterró a Bretton Woods cuando puso fin a la convertibilidad en oro del dólar americano. De un plumazo, levó el ancla del sistema financiero internacional que ahora quedó al garete. (Cierto, Bretton Woods ya estaba enfermo antes. Como les decía, tengo que aclarar puntos aquí.) Como si fuera poco, en vista de que el Congreso norteamericano no le iba a aprobar un presupuesto de ayuda a sus amigos saudíes cuando más los necesitaba, optó por un mecanismo bastante nixoniano (es decir, sinuoso) para obtener el mismo resultado: les permitió decretar el embargo del petróleo con lo que los consumidores norteamericanos terminaron enviando millones de dólares a las arcas de los monarcas del golfo. Esos mismos petrodólares ahora quedaban disponibles para ser reciclados en el mercado financiero internacional por parte de agentes privados. Gol de taquito contra lo que quedaba del sistema multilateral de financiación del desarrollo.
Después, tuvo una idea genial. Se dio cuenta, a diferencia de los anticomunistas rabiosos de su partido, de que el "bloque comunista" no era tal y que Estados Unidos podía explotar las fisuras entre los dos colosos. Así, viaja a China y comienza el acercamiento del mayor mercado mundial con la mayor reserva de mano de obra barata en el mundo.
En sus ratos libres destruyó los prospectos del socialismo democrático en América Latina al derrocar a Allende y ayudar a la coordinación de la ultraderecha militar del Cono Sur. Como tenía el viento de la historia a su favor, el derrocamiento de Allende tiene efectos secundarios remotos e importantes: Enrico Berlinguer, el líder del Partido Comunista Italiano, entra en pánico ante el prospecto de un golpe similar en Italia y opta por pactar con la Democracia Cristiana.
La esfera comunista también empieza a tener problemas serios en esa época. El estancamiento económico de la Unión Soviética ya se había vuelto notorio para mediados de los 70s y, como ya lo mencioné en otra ocasión, casi que país por país en el "socialismo real" nos encontramos con lo mismo: a partir del 75 comienza el declive.
Por supuesto, no es que Nixon haya logrado todo el desmantelamiento del viejo orden. Simplemente resultó ser un político (tal vez un poco más sagaz que otros) a quien las circunstancias colocaron en el momento crítico. El hecho es que a partir de mediados de los 70 el sistema de la postguerra se resquebraja, dejando un vacío político e ideológico que es el que viene a llenar el neoliberalismo en los 80s. Ese es tema del próximo capítulo.
Friday, December 23, 2011
El Socialismo en la Gran Recesión
Reaparezco después de un prolongado silencio. Han pasado muchas cosas en estos días. En Colombia las FARC mataron 4 soldados, en Libia mataron a Ghaddafi, en España perdió el PSOE y ahora se murió Kim Jong Il. No sé si tenga tiempo de comentar alguno de estos eventos. Ya veré. Pero quería escribir algo distinto porque he estado pensando en estos días en asuntos de largo plazo. (De pronto logro convertir esto en un ensayo más adelante.)
Antes de continuar: Feliz Navidad!! Por si acaso no logro escribir nada antes del 31, Feliz Año Nuevo!!
Por ahora quiero organizar mis ideas respecto a una pregunta que circula hace bastante en el debate político: Por qué la mayor crisis del capitalismo en los últimos 70 años no ha servido para reavivar al socialismo? No esperen una respuesta coherente aquí. Simplemente ideas sueltas.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que la actual crisis ocurre después de tres décadas de erosión de los pilares sobre los que se había cimentado el socialismo del siglo XX. Para entender este punto, volvamos un momento a lo que podría ser el fin de la edad de oro del socialismo del siglo XX: el año 1975.
Después de terminada la Segunda Guerra Mundial, el socialismo, en todas sus vertientes, se convirtió en una de las fuerzas políticas más relevantes del mundo. El periodo 1945-1975 es el periodo de más expansión geográfica del comunismo. Antes de la Segunda Guerra Mundial, la única revolución comunista exitosa había sido la soviética. Después del 45, la ocupación del Ejército Rojo añade muchos más países a la esfera del "socialismo real" (para no hablar de los dos casos donde guerrillas comunistas domésticas derrotaron al fascismo sin soldados soviéticos: Yugoslavia y Albania). Solo 4 años después el país más poblado del mundo se vuelve comunista: China. Aunque se sigue discutiendo hoy en día, en retrospectiva queda claro que Stalin no tenía planes expansionistas tan ambiciosos como Occidente creía en aquel entonces. Aunque Stalin incidió un poco en la crisis de Corea (que, de todas maneras era una guerra civil), dejó muy claro que América Latina era parte del área de influencia de Estados Unidos, dándole a los partidos comunistas de la zona la instrucción de ser legalistas.
Pero, independientemente de los planes soviéticos, el movimiento comunista mundial siguió creciendo después del 45. Incluso, aunque la crisis del 56 lo fragmentó en forma irreversible, esta fragmentación tal vez tuvo el efecto neto de impulsar aún más su crecimiento, especialmente en el Tercer Mundo. Como si fuera poco, un movimiento que no era parte del movimiento comunista internacional (el M-26 cubano) viró rápidamente hacia el comunismo y comenzó a irradiar una enorme influencia no solo en América Latina sino en todo el mundo subdesarrollado.
El fracaso económico de la esfera comunista hacia finales de los 80 hace fácil olvidar que para 1975 casi todas las economías del "socialismo real" habían alcanzado registros de crecimiento económico, desarrollo e industrialización bastante notables. Con todas sus ineficiencias, la planificación central puede propiciar rápido despliegue de recursos en algunos sectores clave.
Pero el auge del socialismo iba mucho más allá del movimiento comunista. El comunismo era únicamente una facción m'as, tal vez la más radical y geopolíticamente influyente, pero en últimas pequeña, dentro de una amalgama de movimientos y partidos políticos de izquierda. En Europa Occidental los partidos socialdemócratas llegaban al poder rutinariamente, con mayorías notables. Incluso en Estados Unidos, el Partido Demócrata, profundizando las políticas del New Deal, es capaz de alcanzar sus mayores victorias electorales (la elección de Johnson en 1964).
A mi modo de ver, este "momento socialista" tiene dos componentes que le dan fuerza. Primero, las élites económicas de Europa Occidental, en buena medida como resultado del espectro comunista en sus fronteras orientales, estaba dispuesta a aceptar transacciones políticas con los movimientos obreros y socialistas que eran impensables antes de la guerra. En Europa del Sur este proceso ocurre con algo de retraso. Es necesaria la caída de las dictaduras fascistas de España y Portugal y la asimilación del Partido Comunista Italiano desde fines de los 60 dentro del sistema político.
En segundo lugar, el sistema de Bretton Woods logra crear un "cordón sanitario" en torno al mercado de divisas para que en las economías industrializadas la política cambiaria se convierta en una herramienta de estabilización de largo plazo, dejando libre la política fiscal para manejar el corto plazo con herramientas keynesianas. De contera, aunque es un efecto muy, pero muy importante, Bretton Woods logra establecer un mecanismo mediante el cual los principales acreedores de los estados son organismos multilaterales, en vez de ser, como lo habían sido históricamente y como lo volverán a ser después, agentes particulares. (Este es un punto que tengo que investigar más ya que tengo mis dudas sobre algunos detalles importantes. Cualquier contribución se agradecerá.)
Estos dos componentes tienen un triple efecto: paz social doméstica pactada con el movimiento obrero, financiación de dicha paz social mediante una presencia significativa del Estado, tanto en lo estructural (generador de empleo, propietario) como en lo coyuntural (estabilizador del ciclo económico), posición defensiva del capital que, restringido en sus movimientos y temeroso de un estallido político, acepta ahora los resultados de este arreglo.
Para 1975, todos los ingredientes de este esquema están o destruidos, o en vías de descomposición. Ese el tema del siguiente capítulo de esta serie.
Antes de continuar: Feliz Navidad!! Por si acaso no logro escribir nada antes del 31, Feliz Año Nuevo!!
Por ahora quiero organizar mis ideas respecto a una pregunta que circula hace bastante en el debate político: Por qué la mayor crisis del capitalismo en los últimos 70 años no ha servido para reavivar al socialismo? No esperen una respuesta coherente aquí. Simplemente ideas sueltas.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que la actual crisis ocurre después de tres décadas de erosión de los pilares sobre los que se había cimentado el socialismo del siglo XX. Para entender este punto, volvamos un momento a lo que podría ser el fin de la edad de oro del socialismo del siglo XX: el año 1975.
Después de terminada la Segunda Guerra Mundial, el socialismo, en todas sus vertientes, se convirtió en una de las fuerzas políticas más relevantes del mundo. El periodo 1945-1975 es el periodo de más expansión geográfica del comunismo. Antes de la Segunda Guerra Mundial, la única revolución comunista exitosa había sido la soviética. Después del 45, la ocupación del Ejército Rojo añade muchos más países a la esfera del "socialismo real" (para no hablar de los dos casos donde guerrillas comunistas domésticas derrotaron al fascismo sin soldados soviéticos: Yugoslavia y Albania). Solo 4 años después el país más poblado del mundo se vuelve comunista: China. Aunque se sigue discutiendo hoy en día, en retrospectiva queda claro que Stalin no tenía planes expansionistas tan ambiciosos como Occidente creía en aquel entonces. Aunque Stalin incidió un poco en la crisis de Corea (que, de todas maneras era una guerra civil), dejó muy claro que América Latina era parte del área de influencia de Estados Unidos, dándole a los partidos comunistas de la zona la instrucción de ser legalistas.
Pero, independientemente de los planes soviéticos, el movimiento comunista mundial siguió creciendo después del 45. Incluso, aunque la crisis del 56 lo fragmentó en forma irreversible, esta fragmentación tal vez tuvo el efecto neto de impulsar aún más su crecimiento, especialmente en el Tercer Mundo. Como si fuera poco, un movimiento que no era parte del movimiento comunista internacional (el M-26 cubano) viró rápidamente hacia el comunismo y comenzó a irradiar una enorme influencia no solo en América Latina sino en todo el mundo subdesarrollado.
El fracaso económico de la esfera comunista hacia finales de los 80 hace fácil olvidar que para 1975 casi todas las economías del "socialismo real" habían alcanzado registros de crecimiento económico, desarrollo e industrialización bastante notables. Con todas sus ineficiencias, la planificación central puede propiciar rápido despliegue de recursos en algunos sectores clave.
Pero el auge del socialismo iba mucho más allá del movimiento comunista. El comunismo era únicamente una facción m'as, tal vez la más radical y geopolíticamente influyente, pero en últimas pequeña, dentro de una amalgama de movimientos y partidos políticos de izquierda. En Europa Occidental los partidos socialdemócratas llegaban al poder rutinariamente, con mayorías notables. Incluso en Estados Unidos, el Partido Demócrata, profundizando las políticas del New Deal, es capaz de alcanzar sus mayores victorias electorales (la elección de Johnson en 1964).
A mi modo de ver, este "momento socialista" tiene dos componentes que le dan fuerza. Primero, las élites económicas de Europa Occidental, en buena medida como resultado del espectro comunista en sus fronteras orientales, estaba dispuesta a aceptar transacciones políticas con los movimientos obreros y socialistas que eran impensables antes de la guerra. En Europa del Sur este proceso ocurre con algo de retraso. Es necesaria la caída de las dictaduras fascistas de España y Portugal y la asimilación del Partido Comunista Italiano desde fines de los 60 dentro del sistema político.
En segundo lugar, el sistema de Bretton Woods logra crear un "cordón sanitario" en torno al mercado de divisas para que en las economías industrializadas la política cambiaria se convierta en una herramienta de estabilización de largo plazo, dejando libre la política fiscal para manejar el corto plazo con herramientas keynesianas. De contera, aunque es un efecto muy, pero muy importante, Bretton Woods logra establecer un mecanismo mediante el cual los principales acreedores de los estados son organismos multilaterales, en vez de ser, como lo habían sido históricamente y como lo volverán a ser después, agentes particulares. (Este es un punto que tengo que investigar más ya que tengo mis dudas sobre algunos detalles importantes. Cualquier contribución se agradecerá.)
Estos dos componentes tienen un triple efecto: paz social doméstica pactada con el movimiento obrero, financiación de dicha paz social mediante una presencia significativa del Estado, tanto en lo estructural (generador de empleo, propietario) como en lo coyuntural (estabilizador del ciclo económico), posición defensiva del capital que, restringido en sus movimientos y temeroso de un estallido político, acepta ahora los resultados de este arreglo.
Para 1975, todos los ingredientes de este esquema están o destruidos, o en vías de descomposición. Ese el tema del siguiente capítulo de esta serie.
Sunday, November 6, 2011
La Muerte de Alfonso Cano
Espero que esto no me meta en problemas, pero lo voy a decir de todas formas: sentí un poco de desazón al saber de la muerte de Alfonso Cano. No porque sintiera ninguna admiración por él ni mucho menos. Al fin y al cabo, como dirigente de las FARC era responsable directo de una violencia injustificable. Pero aunque es absurdo emitir juicios sobre individuos que uno no conoció, no creo que haya sido un asesino movido por la sed de sangre sino más bien alguien a quien la turbulenta historia de Colombia empujó por caminos de guerra de los que no supo salir. Tengo la impresión de que, de haber encontrado la salida hacia la política democrática, Cano hubiera sido capaz de hacer contribuciones significativas. Pero no fue así para desgracia del país, de él y de su legado, ahora reducido a una estela de sufrimiento inútil. Pero sí me dio desazón porque honestamente creí que con su liderazgo se podía llegar a alguna negociación con las FARC.
La pregunta ahora es qué viene. Es claro que el gobierno, desde los tiempos en que Santos estaba en el Ministerio de Defensa, ha optado por una estrategia de decapitación contra las FARC. (Me cuentan que es resultado de contactos del gobierno con asesores israelíes.) No es fácil saber qué efectos tiene este tipo de estrategia. Por ejemplo, parece haber fallado en el caso de Hamas. Israel asesinó a varios líderes de Hamas (Yassin y Rantissi en menos de un mes) y sin embargo el movimiento siguió creciendo hasta ganar las elecciones de Gaza del 2007. En cambio la captura de Abimael Guzmán fue determinante para el fin de Sendero Luminoso.
En el caso de las FARC da la impresión de que se encuentra a mitad de camino entre ambos extremos. No se trata de una guerrilla personalista como la de Sendero Luminoso sino que tiene una dirigencia colectiva con procesos de toma de decisiones bastante complejos. Pero tampoco parece tener la capacidad de Hamas de reclutar y renovar personal. (Además, no hay que olvidar que los ataques israelíes generaron muchísima indignación en Gaza, en beneficio de Hamas, dados sus "daños colaterales" significativos.)
Aunque no soy experto en temas militares, me da la impresión de que un aspecto que dificulta evaluar este tipo de estrategias es que la eficacia de la decapitación está altamente correlacionada con la eficacia de ataques en otros frentes. La razón por la cual el ejército colombiano es capaz de obtener información confiable sobre el paradero de los líderes de las FARC es precisamente por las deserciones que han logrado provocar entre las filas.
Pero más allá de los detalles específicos sobre si este golpe acelera el fin de las FARC hay otras consideraciones. Un error retórico de algunos sectores de la izquierda colombiana en los años 80s y 90s fue sostener que la derrota militar de las FARC era imposible. Semejante tesis iba (y va) en contra de la experiencia internacional: la mayoría de las insurgencias del mundo son derrotadas militarmente. Ahora, cuando los hechos demuestran que muy probablemente las FARC no van a ser la excepción, quienes sostenían esa tesis se han ido quedando sin credibilidad.
Entre tanto, el debate real no se da. El asunto no es si las FARC pueden ser derrotadas. El asunto es cuál es el costo de una derrota militar comparado con el costo de una solución política. Es aquí donde la muerte de Alfonso Cano deja de ser la espléndida noticia que el gobierno quiere presentar.
La posible derrota militar de las FARC podría complicarse de muchas maneras: un coletazo terrorista, la división interna del grupo y el consiguiente surgimiento de pequeñas facciones con capacidad perturbadora pero muy difíciles de localizar y derrotar, el fortalecimiento de los frentes más narcos a expensas de los más politizados entre otras. Al final, el gobierno ganaría pero en el camino podrían generarse muchísimos problemas. En cambio, yo no veo en este momento mayores costos a una estrategia política. Paradójicamente, la caída de Alfonso Cano puede inducir a muchos sectores de la política colombiana a convencerse de que no hay que negociar nada con las FARC en el preciso momento en que más necesaria hubiera sido una disposición al diálogo. Por eso es que el éxito militar de esta operación puede terminar causando más dificultades hacia el futuro. Para evitarlo sería muy bueno que el presidente Santos empezara a traducir en hechos concretos sus repetidas afirmaciones acerca de la voluntad del gobierno de dialogar. Ya vamos en más de un año de su administración y no se ha visto nada tangible al respecto. Mientras más pase el tiempo, más difícil será después.
La pregunta ahora es qué viene. Es claro que el gobierno, desde los tiempos en que Santos estaba en el Ministerio de Defensa, ha optado por una estrategia de decapitación contra las FARC. (Me cuentan que es resultado de contactos del gobierno con asesores israelíes.) No es fácil saber qué efectos tiene este tipo de estrategia. Por ejemplo, parece haber fallado en el caso de Hamas. Israel asesinó a varios líderes de Hamas (Yassin y Rantissi en menos de un mes) y sin embargo el movimiento siguió creciendo hasta ganar las elecciones de Gaza del 2007. En cambio la captura de Abimael Guzmán fue determinante para el fin de Sendero Luminoso.
En el caso de las FARC da la impresión de que se encuentra a mitad de camino entre ambos extremos. No se trata de una guerrilla personalista como la de Sendero Luminoso sino que tiene una dirigencia colectiva con procesos de toma de decisiones bastante complejos. Pero tampoco parece tener la capacidad de Hamas de reclutar y renovar personal. (Además, no hay que olvidar que los ataques israelíes generaron muchísima indignación en Gaza, en beneficio de Hamas, dados sus "daños colaterales" significativos.)
Aunque no soy experto en temas militares, me da la impresión de que un aspecto que dificulta evaluar este tipo de estrategias es que la eficacia de la decapitación está altamente correlacionada con la eficacia de ataques en otros frentes. La razón por la cual el ejército colombiano es capaz de obtener información confiable sobre el paradero de los líderes de las FARC es precisamente por las deserciones que han logrado provocar entre las filas.
Pero más allá de los detalles específicos sobre si este golpe acelera el fin de las FARC hay otras consideraciones. Un error retórico de algunos sectores de la izquierda colombiana en los años 80s y 90s fue sostener que la derrota militar de las FARC era imposible. Semejante tesis iba (y va) en contra de la experiencia internacional: la mayoría de las insurgencias del mundo son derrotadas militarmente. Ahora, cuando los hechos demuestran que muy probablemente las FARC no van a ser la excepción, quienes sostenían esa tesis se han ido quedando sin credibilidad.
Entre tanto, el debate real no se da. El asunto no es si las FARC pueden ser derrotadas. El asunto es cuál es el costo de una derrota militar comparado con el costo de una solución política. Es aquí donde la muerte de Alfonso Cano deja de ser la espléndida noticia que el gobierno quiere presentar.
La posible derrota militar de las FARC podría complicarse de muchas maneras: un coletazo terrorista, la división interna del grupo y el consiguiente surgimiento de pequeñas facciones con capacidad perturbadora pero muy difíciles de localizar y derrotar, el fortalecimiento de los frentes más narcos a expensas de los más politizados entre otras. Al final, el gobierno ganaría pero en el camino podrían generarse muchísimos problemas. En cambio, yo no veo en este momento mayores costos a una estrategia política. Paradójicamente, la caída de Alfonso Cano puede inducir a muchos sectores de la política colombiana a convencerse de que no hay que negociar nada con las FARC en el preciso momento en que más necesaria hubiera sido una disposición al diálogo. Por eso es que el éxito militar de esta operación puede terminar causando más dificultades hacia el futuro. Para evitarlo sería muy bueno que el presidente Santos empezara a traducir en hechos concretos sus repetidas afirmaciones acerca de la voluntad del gobierno de dialogar. Ya vamos en más de un año de su administración y no se ha visto nada tangible al respecto. Mientras más pase el tiempo, más difícil será después.
Friday, November 4, 2011
Señor Papandreu: Sacrifique un Cabro en la Plaza Syntagma!
Antiguamente, sacrificar animales y tratar de adivinar mensajes ocultos en las entrañas aún palpitantes era una forma respetable de tomar decisiones de política pública (por ejemplo, una guerra). Pués bien, creo que ha llegado la hora de revivir ese método o, para que no protesten los activistas de los derechos de los animales, puede pensarse en otros menos sangrientos como la bola de cristal, el tarot o escoger algún respetable ciudadano ciego y dejarlo que él haga el pronóstico relevante. (En Grecia antigua ese método no estaba oficializado: a Tiresias nadie le paraba bolas.)
El problema es este. Suponga que Ud. es el gobierno griego y tiene que decidir si sigue pagando la deuda o no. Si sigue pagando, asfixia el crecimiento económico del país por una década o más. Si deja de pagar, le queda margen para crecer pero, dicen los expertos, los mercados internacionales NUNCA! MAS! LE! VAN! A! PRESTAR! DINERO! (Para clasificar como experto es importante saber entonar bien los signos de exclamación en esta frase. Si titubea un poco, no es experto.)
Funcionar sin crédito es terrible para cualquiera y un país no es la excepción. Si Grecia se queda sin acceso al mercado de capitales, más valiera que se abriera el Hades bajo su suelo, ¿cierto? Entonces, cualquier cosa, estancamiento de diez años, estallidos sociales, degradación de los servicios públicos, cualquier desgracia es preferible a eso. Por lo tanto, es mejor pagar la deuda, pase lo que pase.
Pero, ¡un momento! ¿De dónde sacamos la idea de que el impago equivale a quedarse para siempre sin acceso a crédito internacional? Pasemos la película más despacio. Suponga ahora que Ud. en vez de ser el gobierno griego en el 2011 es un inversionista cualquiera en el 2016. El gobierno griego decretó impago de su deuda hace cinco años. ¿Le prestaría Ud. dinero a Grecia?
Si respondió "no," felicitaciones, puede pasar su hoja de vida al Banco Central Europeo. En cambio, si dudó un poco antes de contestar, pueden ser dos cosas. O es un simple mortal que no tiene ni idea de lo que pasa en el mundo y por tanto no debería estar opinando sobre nada, o se hizo más preguntas de las debidas.
Por ejemplo, se detuvo a preguntar ¿qué piensa hacer el gobierno griego con mi plata? ¿La piensa invertir en un proyecto productivo altamente rentable? ¿O la piensa dilapidar en aumentarle las pensiones a sus amigos en el sector público? Si es lo primero, ¿cuánto ha crecido Grecia en los últimos cinco años, desde el impago? ¿Cuánto puede crecer si el dichoso proyecto funciona? Si resulta que el crecimiento ha sido rápido y será más rápido todavía, ¿valdrá la pena que yo me quede por fuera del negocio porque hace cinco años hubo un impago? Más precisamente, y aquí la cosa se complica, ¿cuál es la probabilidad de que dentro de diez años, periodo de vigencia del préstamo, este gobierno griego, cualquiera que sea, o el gobierno griego futuro, cualquiera que sea, declare impago de sus deudas dado que el gobierno de Papandreu en el 2011 declaró impago de deudas que había contraído el gobierno de Karamanlis, de otro partido distinto, en el 2007 y que maquilló con ayuda de Goldmann Sachs en el 2008?
Peor aún, supongamos que llega a una respuesta a esa última pregunta, lo relevante para nuestro ejercicio es comparar esa respuesta con la respuesta a otra pregunta: ¿cuál es la probabilidad de que dentro de diez años, este gobierno griego, o cualquier gobierno futuro, declare impago dado que el gobierno de Papandreu NO DECLARO IMPAGO en el 2011 de deudas que había contraído el gobierno de Karamanlis en el 2007, deudas maquilladas con ayuda de Goldmann Sachs en el 2008?
Honestamente, no veo ninguna forma rigurosa de responder ninguna de las dos preguntas. Pero ese es exactamente el ejercicio intelectual que hay que hacer ahora, en el 2011. Es decir, para decidir en el 2011 si pagar o no pagar hay que tener estimativos sobre la percepción de agentes económicos futuros acerca de los posibles actos de gobiernos griegos que aún no existen, basados en actos del gobierno presente, como respuesta a actos de gobiernos pasados que no tienen nada que ver con el actual. Confuso, ¿no es cierto?
Por eso, yo no tengo ni idea si el gobierno griego debe pagar o no. Pero lo que me molesta es que hay legiones enteras de "expertos" que dicen tener la respuesta a esta pregunta, basados en una "teoría" sobre el comportamiento de los mercados internacionales, cuando, si yo estoy en lo cierto, la tal "teoría" no tiene la más mínima base científica. Aún peor, muchos de esos "expertos" trabajan en organizaciones internacionales que dependen de los bancos; sus carreras profesionales futuras también dependen de los bancos. Entonces empieza uno a sospechar de la "teoría."
Pero así como no tengo ninguna razón para creer en los pronósticos sesudos de los expertos, una cosa sí tengo clara: los griegos son buenísimos para preparar cabro asado. De modo que tal vez sea mejor acudir al método antiguo.
El problema es este. Suponga que Ud. es el gobierno griego y tiene que decidir si sigue pagando la deuda o no. Si sigue pagando, asfixia el crecimiento económico del país por una década o más. Si deja de pagar, le queda margen para crecer pero, dicen los expertos, los mercados internacionales NUNCA! MAS! LE! VAN! A! PRESTAR! DINERO! (Para clasificar como experto es importante saber entonar bien los signos de exclamación en esta frase. Si titubea un poco, no es experto.)
Funcionar sin crédito es terrible para cualquiera y un país no es la excepción. Si Grecia se queda sin acceso al mercado de capitales, más valiera que se abriera el Hades bajo su suelo, ¿cierto? Entonces, cualquier cosa, estancamiento de diez años, estallidos sociales, degradación de los servicios públicos, cualquier desgracia es preferible a eso. Por lo tanto, es mejor pagar la deuda, pase lo que pase.
Pero, ¡un momento! ¿De dónde sacamos la idea de que el impago equivale a quedarse para siempre sin acceso a crédito internacional? Pasemos la película más despacio. Suponga ahora que Ud. en vez de ser el gobierno griego en el 2011 es un inversionista cualquiera en el 2016. El gobierno griego decretó impago de su deuda hace cinco años. ¿Le prestaría Ud. dinero a Grecia?
Si respondió "no," felicitaciones, puede pasar su hoja de vida al Banco Central Europeo. En cambio, si dudó un poco antes de contestar, pueden ser dos cosas. O es un simple mortal que no tiene ni idea de lo que pasa en el mundo y por tanto no debería estar opinando sobre nada, o se hizo más preguntas de las debidas.
Por ejemplo, se detuvo a preguntar ¿qué piensa hacer el gobierno griego con mi plata? ¿La piensa invertir en un proyecto productivo altamente rentable? ¿O la piensa dilapidar en aumentarle las pensiones a sus amigos en el sector público? Si es lo primero, ¿cuánto ha crecido Grecia en los últimos cinco años, desde el impago? ¿Cuánto puede crecer si el dichoso proyecto funciona? Si resulta que el crecimiento ha sido rápido y será más rápido todavía, ¿valdrá la pena que yo me quede por fuera del negocio porque hace cinco años hubo un impago? Más precisamente, y aquí la cosa se complica, ¿cuál es la probabilidad de que dentro de diez años, periodo de vigencia del préstamo, este gobierno griego, cualquiera que sea, o el gobierno griego futuro, cualquiera que sea, declare impago de sus deudas dado que el gobierno de Papandreu en el 2011 declaró impago de deudas que había contraído el gobierno de Karamanlis, de otro partido distinto, en el 2007 y que maquilló con ayuda de Goldmann Sachs en el 2008?
Peor aún, supongamos que llega a una respuesta a esa última pregunta, lo relevante para nuestro ejercicio es comparar esa respuesta con la respuesta a otra pregunta: ¿cuál es la probabilidad de que dentro de diez años, este gobierno griego, o cualquier gobierno futuro, declare impago dado que el gobierno de Papandreu NO DECLARO IMPAGO en el 2011 de deudas que había contraído el gobierno de Karamanlis en el 2007, deudas maquilladas con ayuda de Goldmann Sachs en el 2008?
Honestamente, no veo ninguna forma rigurosa de responder ninguna de las dos preguntas. Pero ese es exactamente el ejercicio intelectual que hay que hacer ahora, en el 2011. Es decir, para decidir en el 2011 si pagar o no pagar hay que tener estimativos sobre la percepción de agentes económicos futuros acerca de los posibles actos de gobiernos griegos que aún no existen, basados en actos del gobierno presente, como respuesta a actos de gobiernos pasados que no tienen nada que ver con el actual. Confuso, ¿no es cierto?
Por eso, yo no tengo ni idea si el gobierno griego debe pagar o no. Pero lo que me molesta es que hay legiones enteras de "expertos" que dicen tener la respuesta a esta pregunta, basados en una "teoría" sobre el comportamiento de los mercados internacionales, cuando, si yo estoy en lo cierto, la tal "teoría" no tiene la más mínima base científica. Aún peor, muchos de esos "expertos" trabajan en organizaciones internacionales que dependen de los bancos; sus carreras profesionales futuras también dependen de los bancos. Entonces empieza uno a sospechar de la "teoría."
Pero así como no tengo ninguna razón para creer en los pronósticos sesudos de los expertos, una cosa sí tengo clara: los griegos son buenísimos para preparar cabro asado. De modo que tal vez sea mejor acudir al método antiguo.
Wednesday, November 2, 2011
Lecturas sobre Argentina
Veo que me pregunta un lector por recomendaciones sobre Argentina. Se ha escrito muchísimo al respecto, generalmente de buena calidad. El libro estándar sigue siendo el de David Rock. Para la historia del movimiento sindical peronista durante la proscripción de los 60s, siempre he dependido de Daniel James y su "Resistencia e Integración." Pero no puedo dejar pasar la oportunidad para rendir tributo a uno de los más brillantes economistas latinoamericanos, hoy un poco olvidado: Carlos Díaz-Alejandro. Sus "Essays on the Economic History of Argentina" son una verdadera exhibición intelectual. A pesar de haber sido escrito en 1970, sigue siendo un clásico digno de leer.
¡Felicitaciones Alcalde Petro!
Si han leído este blog desde hace cierto tiempo, sabrán que yo tengo varias diferencias con Petro. Muchas de sus actuaciones políticas me han molestado y hubiera preferido que no se saliera del Polo Democrático. Pero bueno, hoy no es día para hablar de eso. Hoy corresponde felicitarlo por su llegada a la alcaldía de Bogotá. Yo creo que era el mejor candidato y si hubiera podido, hubiera votado por él. (No vivo en Bogotá, para que no vayan a reprochar mi falta de civismo...)
Cuando Petro se lanzó a la alcaldía yo pensé que no tenía mucha opción. Pero poco a poco fue creciendo en las encuestas hasta el excelente resultado del Domingo. Con su victoria logró, creo yo, ganarle un compás de espera a la izquierda colombiana mientras se recupera de la debacle de la alcaldía de Samuel Moreno.
Habrá que esperar. Todo depende del tipo de alcaldía que haga. Una de las cosas que más me ha molestado de Petro en el pasado es su perenne deseo de hacer alianzas con todo el mundo. En política está bien saber sumar en vez de restar, pero a veces a Petro se le va la mano planteando alianzas que terminan por desdibujar su proyecto político. Ojalá en esta ocasión no haga lo mismo. Tiene legitimidad y si bien su bancada en el Concejo no es mayoritaria, le da cierto margen de maniobra. De modo que puede dedicarse a adelantar un proyecto de ciudad con ideas de izquierda en vez de permitir que el uribismo se cuele por la puerta de atrás y termine haciendo los macroproyectos (y macronegocios) que fueron derrotados en las urnas.
Por otro lado, me tiene muy contento la alta votación de Carlos Vicente de Roux. Por fin está adquiriendo la visibilidad que merece.
Cuando Petro se lanzó a la alcaldía yo pensé que no tenía mucha opción. Pero poco a poco fue creciendo en las encuestas hasta el excelente resultado del Domingo. Con su victoria logró, creo yo, ganarle un compás de espera a la izquierda colombiana mientras se recupera de la debacle de la alcaldía de Samuel Moreno.
Habrá que esperar. Todo depende del tipo de alcaldía que haga. Una de las cosas que más me ha molestado de Petro en el pasado es su perenne deseo de hacer alianzas con todo el mundo. En política está bien saber sumar en vez de restar, pero a veces a Petro se le va la mano planteando alianzas que terminan por desdibujar su proyecto político. Ojalá en esta ocasión no haga lo mismo. Tiene legitimidad y si bien su bancada en el Concejo no es mayoritaria, le da cierto margen de maniobra. De modo que puede dedicarse a adelantar un proyecto de ciudad con ideas de izquierda en vez de permitir que el uribismo se cuele por la puerta de atrás y termine haciendo los macroproyectos (y macronegocios) que fueron derrotados en las urnas.
Por otro lado, me tiene muy contento la alta votación de Carlos Vicente de Roux. Por fin está adquiriendo la visibilidad que merece.
Subscribe to:
Comments (Atom)